
Una soltera muy escrupulosa casaba rehusaba, y decia que su madre pensaba que hacer la mala cosa aun despues de casada era pecado. Un bigardon del caso fue informado y, habiendose en la casa introducido y hallandose querido, pidio a la niña luego en casamiento.
Ella el consentimiento dio con la condcion de que tres veces en la primera noche se l haria por ponerla al corriente, y seguiria lego una sola vez todos los meses. Hizose al fin la boda y, en la noche ya llegado el plazo, la muchacha tres veces, brazo a brazo, sufrio, sin menearse, la accion toda.
Concluyo el fuerte mozo su trabajo y durmiose cansado; ella, impaciene, andaba impertinente volviendose de arriba para abajo hasta que él acabo por despertarse y huraño dijo: - ¡Hay tal cosquilleria, que por dos veces ya me has despertado!
Y ella exclamo, acabando de arrimarse: -¿Me quieres dar un mes adelantado?
-Félix Ma. de Samaniego
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