
Siempre ha sido de que sí no es una cosa, es la otra. Sí no es pan, es tortilla. Y así ha sido siempre, si falta algo uno va y busca algo que nos cumpla y deje satisfecha la necesidad.
Aveces resulta, que, he escuchado que en la carcel, los machitos cholitos se terminan follando al hombre de glúteos más dotados, y no estoy para dar detalles de cuanta cosa han de hacer con sus virgenes partes.
El caso, es que si para los hombres meramente "heterosexuales", ante tanta necesidad y sin visitas conyugales (porque claro, la esposa se esta tirando al primo del marido que esta bien delicioso y nunca hicieron nada, porque el delincuente gordo -esposo- lo hubiera matado); en esas mentes delictivas empieza el refrán: "En tiempos de guerra, cualquier hoyo es trinchera".
Desafortunadamente, creo, que los gays llegan a decir lo mismo. Si no tienen un falo que les divierta, y su amiga esta ebria, drogada, ardida y caliente, y los dos se empiezan a besar, terminan ensalivandose sus partes y a la mañana siguiente se miran con vergüenza y antes de que la femina diga: "Cierra los ojos que me voy a vestir", el afeminado le dice: "Ayyyyyyy.. me estoy vistiendo, no voltees a verme". Corriendo los dos a comprar lo más abortivo, que encuentren: pastillas, tés, etc. ¿Cómo explicar que el amigo gay embarazo a la amiga? ¿Como los vería la gente?
Por eso, me uniré al celibato, seré todo un Magdaleno, para no salir con torta bajo el brazo. Porque a mí, la idea de "En tiempos de guerra, cualquier hoyo es trinchera", como dice la canción: "Me asusta, pero me gusta", pero a mi: "Me asusta, y ni me gusta".
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