Me acostumbro a la mala vida, al estrés y al andar apurado todo el tiempo, por eso termino con dolores de cabeza que hacen que me internen. Afortunadamente mi doctor es un ángel del dios de las pastillas y me ha recetado la reencarnación de dios en pastillas para dormir: diazepam.Pero el efecto parece prolongarse no solo por las noches, sino también en el día; ando como zombie todo el día, con los ojos medio abiertos, medio cerrados, batallando para poner atención aquí y poner atención allá. Pero no me importa porque cuando es de noche, me tomo mi pastilla, todo se me olvida, y vuelvo a ser feliz.
P.D. No soy adicto.
No comments:
Post a Comment